
No estoy hablando de Prat Gay, que ya bastante le están dando con sus declaraciones sobre el comercio en la feria La Salada.
La muerte del ex-presidente Raúl Ricardo Alfonsín ha movido el avispero político. En tiempos de elecciones adelantadas, no había tiempo para dedicarse tantas horas al homenaje póstumo, por eso algunos trataron de hacer campaña durante las exequias del "demócrata" (No, Obama no, Kennedy tampoco, Bill Clinton menos)... don Raúl, a quien los argentinos ya habíamos puesto en algún geriátrico mental y de repente, se nos apareció así de golpe, paradójicamente, mediante su desaparición.
La cuestión es que la mesa estaba servida para el hombre que defeccionó (según la Srta Maestra CFK) aquella madrugada de julio con su famoso voto no positivo.
Ayudado nuevamente por los vientos de la fortuna Cobos se encontraba en el lugar y en el momento indicado. Muere un ícono de su partido y él, en ejercicio de funciones de Presidente, debe encargase de salir en todas las cámaras por cuestiones de protocolo. Si algo le faltaba a Morales y a los radicales que lo expulsaron era que el mendocino saliera a decir que Alfonsín quería que volviera a la UCR. Mamita querida...¿Qué hacemos? Se habrán preguntado. El tipo con mejor imagen positiva en el país es radical + Alfonsín le pide que vuelva + Alfonsín se muere (con lo cual lo anterior vale más) = y bue...que vuelva(a regañadientes).
Como cuando algún abuelito se nos muere en la flia y no falta alguien que dice: "Él hubiera querido que volvamos a comer juntos todos los domingos, como antes." Entre sentimentalismo y racionalismo político, la conducción de la UCR parece querer abrir las puertas a Don Cleto. Algunos dicen: "Nosotros que nos bancamos estos años cargando este muerto (La UCR aclaro)¿por qué se la tenemos que entregar a este que a la primera de cambio se fue con los K? Política, política y política.
En definitiva, el primer efecto de la muerte del demócrata será seguramente la vuelta de Cobos al redil Radical. Habrá que ver qué pasa con las encuestas, con la unidad partidaria, con tanta cosa más.
Un segundo efecto parece ser el abandono de los radicales bonaerenses a Margarita Stolbizer. La pobre ya estaba floja en encuestas desde que empezó el inflador properonista que diariamente nos despierta con su trompeta y/o clarinete y todo su grupete de multivoces amplificadas.Ahora los radicales, envalentonados después del enorme apoyo que, según piensan, le dará la sociedad al partido del demócrata le pusieron los puntos sobre las íes y se enojaron porque quiere introducir a Llambías o a Juan Carr como segundos y no a Ricardo Alfonsín (a quién algunos demasiado optimistas ya ven peleando la punta con Néstor y el CC (Colorado Colombiano). ¿Será para tanto?
Es viernes, esta semana murió un tipo groso, que hizo cosas buenas y malas, un político que merece nuestro respeto; pero seamos sinceros, un poquito engordamos la vista o tuvimos una amnesia voluntaria. No importa, se perdona, todo sirva para mirar hacia adelante y tener esperanza y decirles a los políticos de hoy qué es lo que valoramos como sociedad y qué es lo que rechazamos. La cuestión es que a horas del entierro del señor, ya hay movimientos políticos que dan cuenta de cómo se recuperan rápido de las angustias los políticos y cómo las lágrimas, rapidito, rapidito, se van secando. A álgún boina blanca de pura cepa se les estará pasando algo parecido a la frase de Don Ata y dirá: "Las penas son de nosotros, los votitos son ajenos."
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